7 Motivos para Incluir Aceite de Coco en la Dieta Familiar

Salud Familiar

Salud Familiar

El Aceite de Coco juega un papel crucial en la salud familiar. En la actualidad, muchas de las comidas que hacemos carecen de los nutrientes que nuestro cuerpo necesita y tienen, por el contrario, un aporte excesivo de sustancias que son perjudiciales para el organismo. Los niños comen en los colegios, los padres en las oficinas. Los desayunos se hacen a toda prisa para llegar a tiempo al comienzo de la ajetreada agenda diaria. Por ello, es de vital importancia utilizar aquellas comidas que podemos hacer en casa para ingerir alimentos de calidad que proporcionen la base para mantener una salud de hierro.

¿Porqué es importante alimentar a la familia con Aceite de Coco Virgen? Básicamente, por sus magníficas propiedades para el organismo. Veamos los principales 7 motivos para incluir Aceite de Coco en cada comida que hagamos en la casa y asegurarnos que sus propiedades llegan a todos los miembros de nuestra familia de manera diaria y dentro del marco de una dieta que les resulta familiar, agradable y cómoda.

  1. El Aceite de Coco mejora la digestión. Las grasas saturadas presentes en el Aceite de Coco ayudan en el control de parásitos y hongos que causan indigestión y otros problemas relacionados con la digestión como el síndrome de colon irritable. Las grasas contenidas en el Aceite de Coco también ayudan en la absorción de vitaminas, minerales y aminoácidos, mejorando la salud en última instancia.
  2. El Aceite de Coco regula la función del colon. El Aceite de Coco es muy útil en la regulación de los patrones de excreción. Puede ayudar en el tratamiento y prevención de diversas afecciones intestinales, cualquiera de las cuales puede influir en la mala regularidad.
  3. El Aceite de Coco regula la secreción de insulina y la utilización de la glucosa en sangre. El Aceite de Coco es un alimento excepcional para diabéticos y no diabéticos que quieren estabilizar su glucosa en sangre.
  4. El Aceite de Coco proporciona una fuente constante de energía gracias a su alto contenido en ácidos grasos de cadena media.
  5. El Aceite de Coco es un anti-microbiano conocido por su capacidad para combatir infecciones. Los triglicéridos de cadena media y Mono glicéridos que contiene el Aceite de Coco son los mismos que se encuentran en la leche materna humana y tienen unas propiedades antimicrobianas excelentes. Estas grasas alteran la estructura lípida de los microbios consiguiendo desactivarlos. Más o menos la mitad de la composición del Aceite de Coco consiste en Ácido Laúrico. El Ácido Laúrico, su metabolito monolaurina, y otros ácidos grasos en el Aceite de Coco son bien conocidos por su capacidad para protegernos de las bacterias, virus, hongos y otros parásitos. Al mismo tiempo, el Aceite de Coco no tiene efectos negativos en las bacterias intestinales, consiguiendo, sin embargo, desactivar los microbios no deseables.
  6. El Aceite de Coco es un potente antioxidante que protege contra la formación de radicales libres y contra el daño que estos producen en el organismo.
  7. El Aceite de Coco es Anti Bacteriano. Al consumir Aceite de Coco diariamente conseguiremos eliminar las bacterias que producen úlceras, infecciones de garganta, infecciones de orina y otras infecciones bacterianas. Por eso el Dr. Mercola llama al Aceite de Coco el Antibiótico Natural.

No existe una cantidad concreta de Aceite de Coco que debamos tomar al día. No existe tal cosa como una sobredosis de Aceite de Coco. Si nunca lo ha utilizado para cocinar, probablemente prefiera ir introduciéndolo poco a poco en su dieta reemplazando otras grasas menos beneficiosas sobre todo para cocinar con temperatura.

Hay muchas formas creativas de añadir Aceite de Coco a su dieta, pero la más sencilla es sin duda utilizarlo como cualquier otra grasa que se use en la cocina, tanto para elaborar recetas como para freír, asar, saltear o cualquier otra técnica que requiera usar una grasa con temperatura.

Alimentar correctamente a su familia para que esta disfrute de una buena salud es fundamental, de modo que no pierda la oportunidad de incluir un aporte diario de Aceite de Coco Virgen en su dieta para garantizar los mejores resultados.

El Aceite de Coco en la Cosmética

Aceite de Coco en cosmética

Aceite de Coco en cosmética

El Aceite de Coco se ha utilizado en la elaboración de productos cosméticos desde hace muchos años. Desafortunadamente, algunos fabricantes han incluido aroma de coco en sus productos en un intento de adjudicarse las propiedades del Aceite de Coco por el simple hecho de oler a coco en un afan por abaratar sus costes de producción y, por ende, su calidad.

El Aceite de Coco, por sus propiedades antimicrobianas, es un magnífico conservante para los compuestos cosméticos, pero más allá de su función de conservación, se utiliza como aceite base para preparar todo tipo de fórmulas. Además, en los productos cosméticos de aplicación cutánea, las propiedades del Aceite de Coco contribuyen enormemente al cuidado de la piel, formando una barrera antimicrobiana que protege toda la superficie en la que se ha aplicado un producto formulado con Aceite de Coco durante horas. En este artículo de esta misma web, hablábamos de los beneficios del Aceite de Coco para la piel y, como es lógico, estos beneficios se extrapolan a aquellas personas que utilicen productos cosméticos que incluyan Aceite de Coco en su composición.

Volviendo al tema del conservante, con todo lo que se ha hablado sobre los efectos nocivos que tienen los parabenes en el organismo, algunos fabricantes están optando por eliminar los parabenes de sus fórmulas incluyendo Aceite de Coco como conservante natural. Un ejemplo reciente lo tenemos en la marca de alta cosmética Skinergiè, que recientemente anunció que su gama corporal formada por una leche corporal (Skinergiè TBC) y cuatro protectores solares (Skinergiè SS) no contendrán parabenes e incluiran Aceite de Coco en su composición. En efecto, el fabricante Caycom se basa en el uso de Aceite de Coco para eliminar sustancias nocivas de sus productos cosméticos de alta gama pese a que el coste de introducción del Aceite de Coco en sus fórmulas es muy superior al de usar otros aceites más baratos que se usan habitualmente en cosmética.

Pero, ¿cómo podemos saber si un producto cosmético lleva Aceite de Coco en su composición? Afortunadamente, las fórmulas de los productos cosméticos se escriben, por normativa, usando un lenguaje internacional llamado INCI -que algunos confunden con el latín. Este lenguaje posibilita que un usuario pueda identificar una sustancia contenida en un producto cosmético independientemente de la nacionalidad del mismo. En nuestro caso concreto, identificaremos el Aceite de Coco en las fórmulas de los productos cosméticos buscando el compuesto Cocos Nucisfera Oil en el listado de ingredientes. Si encontramos este ingrediente en la lista podemos afirmar que el compuesto tiene Aceite de Coco. Aunque es imposible, mirando la fórmula, conocer la cantidad exacta de cualquiera de los ingredientes, si es posible saber la cantidad de producto en relación con el resto de ingredientes de la fórmula. En efecto, el listado de ingredientes de la fórmula está ordenado de mayor a mernor cantidad de producto usado en la formulación.

Si, por el contrario, un producto lleva aroma de coco, este estará camuflado en la fórmula bajo un aroma con un número, algo así como Perfum xxxx donde xxxx es un número de varios dígitos.

Con este simple procedimiento podremos saber si un producto lleva en realidad Aceite de Coco, que aporta una cantidad considerable de beneficios o bien contiene únicamente aroma de coco, que tan sólo aporta el beneficio de una fragancia agradable.

 

Estudio Español sobre la utilidad de los ácidos Grasos de Cadena Media

En un estudio publicado en Nutrición Hospitalaria en 2008, el departamento de Nutrición de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, y el Instituto del Frío, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) analizaron en detalle los usos actuales y propuestos de los ácidos grasos de cadena media (AGCM – MCFA) y obtuvieron interesantes resultados. El estudio completo puede consultarse aquí.

 

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El resumen del artículo es el siguiente:

Los ácidos grasos de cadena media (AGCM) contienen entre 6 y 12 átomos de carbono y son digeridos, absorbidos y metabolizados de manera distinta que los ácidos grasos de cadena larga (AGCL). En este trabajo se revisan algunas de las utilidades potenciales y reales de los AGCM y su papel en la salud. Por ello, se utilizan en nutrición enteral y parenteral debido a la buena absorción que presentan; y en fórmulas lácteas en niños prematuros para mejorar la absorción de calcio. AGMC han cobrado un gran interés especialmente por su posible papel en el tratamiento y prevención de la obesidad. Al ser más hidrosolubles, no se incorporan a los quilomicrones y se acepta que no participan directamente en la lipogénesis. Son capaces de incrementar el efecto termogénico de los alimentos y en su metabolización elevan la formación de cuerpos cetónicos con el consiguiente efecto anorexígeno. No obstante, se requiere ingerir cantidades elevadas de AGCM para obtener efectos significativos en la reducción de peso. Los efectos sobre el metabolismo lipoproteico son controvertidos. Así, aunque parecen disminuir la respuesta trigliceridémica postprandial, los resultados no son uniformes respecto a sus efectos sobre la rigliceridemia y colesterolemia. A pesar de ello, se diseñan cada vez más productos en los que se incorporan grasas con AGCM para el tratamiento de la obesidad y sobrepeso, habiendo sido considerados por la ADA como componentes “GRAS”  (Generally recommended As Safe). Son necesarios estudios a más largo plazo para garantizar la utilidad del consumo de estos compuestos, particularmente en el tratamiento y prevención de obesidad.

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Pero veamos en detalle algunas de las afirmaciones más interesantes del estudio, empezando por recordar su defición y qué relación guardan con el Aceite de Coco.

Los triglicéridos de cadena media (TGCM) contienen ácidos grasos saturados con una longitud de 6 a 12 carbonos, como son el ácido caproico (C6:0), el ácido caprílico (C8:0), ácido cáprico (C10:0) y ácido laúrico (C12:0). Si bien el ácido láurico  presenta propiedades intermedias entre los AGCM y los ácidos grasos de cadena larga (AGCL). Se encuentran en algunos aceites como el de coco o el palmiste, cuyo contenido en ácidos grasos de cadena media (AGCM) supera el 50% del total de ácidos grasos, y en una pequeña proporción en otros productos naturales.

Los AGCM tienen propiedades fisicoquímicas y metabólicas muy diferentes a los ácidos grasos de cadena larga (AGCL), como se presentará más adelante, y se consideran grasas no convencionales. Los TGCM, han sido empleados como fuente de energía en nutrición clínica, y se han propuesto para su uso tanto en nutrición oral como enteral, cuando la digestión, absorción, transporte o metabolismo de los TGCL está disminuida, en alimentación parenteral cuando se requiere una fuente rápida de energía, o en estados catabólicos como el síndrome de inmunodeficiencia adquirida y cáncer. Así, se utilizan en casos de insuficiencia pancreática, malabsorción de grasas, deficiencia en el transporte linfático de quilomicrones e hiperquilocrinemia severa. También son de utilidad como componentes dietéticos en el tratamiento de la epilepsia infantil. Por otro lado, se ha demostrado que los TG que componen la leche materna pueden ser hidrolizados más eficientemente por el recién nacido si contienen en posición uno o tres un AGCM, por lo que se han obtenido diversas fórmulas lácteas adicionando AGCM.  Los TGCM se emplean en fórmulas infantiles para prematuros. Desde 1994, los productos alimenticios que los contienen han merecido por la Agencia de Administración de Alimentos y Drogas de Estados Unidos (FDA, USA) la denominación de sustancia generalmente reconocida como segura (GRAS).

Sobre la Absorción Intestinal de los AGCM, el estudio dice:

La hidrólisis intraluminal de los TGCM es más rápida y más eficiente que la de los TGCL. Asimismo, la absorción de los AGCM es más rápida y más eficiente que la de los AGCL. Se sabe que los AGCM estimulan menos la secreción de  olecistoquinina, fosfolípidos biliares y colesterol que los AGCL.Además, la administración simultánea de TGCM y TGCL incrementa la aparición de AGCM en los quilomicrones. Por otro lado, parece que los AGCM también podrían disminuir el apetito, como se resaltará más adelante, a través de mecanismos postabsortivos debido al incremento en los ácidos grasos libres y cuerpos cetónicos que producen.

Con resecto a la incorporación de los AGCM en hígado y tejido adiposo, el estudio subraya:

Se ha encontrado que después de un tratamiento durante tres meses con una dieta rica en AGCM, únicamente el 9% del total de estos ácidos grasos se habían incorporado en diferentes zonas del tejido adiposo. En el adipocito marrón los AGCM parecen inducir un incremento del efecto termogénico. Este incremento en las pérdidas de energía proviene de los alimentos. Se ha propuesto que el consumo de AGCM produce incremento de la oxidación lipídica y producción de calor, resultando en un balance energético negativo, lo cual promueve la oxidación lípidica y control del peso corporal aunque la ingesta energética permanezca a un nivel constante.

Y sobre la incorporación de AGCM en fórmulas infantiles para prematuros, encontramos lo siguiente:

Cuando la leche materna no puede ser consumida en cantidad suficiente por niños prematuros, las fórmulas infantiles conteniendo porcentajes elevados de AGCM (> 50%), son consideradas la mejor opción de alimentación para estos infantes. Las mezclas lipídicas de estas fórmulas contienen generalmente AGCM del aceite de coco. Estas son adicionadas para favorecer la absorción de calcio y grasa, así como para proveer una fuente rápida de energía.

Más adelante en el estudio, vemos que los autores dicen:

No es sorprendente que los sujetos obesos se benefician más de los efectos atenuantes de los AGCM que los no obesos, ya que la respuesta postprandial del colesterol resultó también reducida.

Un campo en el que parece que las utilidades son más importantes es el de la implicación en la glucemia y la resistencia a la insulina:

Parece que el consumo de cantidades moderadas de AGCM es capaz de disminuir la glucemia e insulinemia en sujetos obesos y que la glucemia postprandial es menor en diabéticos que han tomado AGCM. En estudios de tipo agudo y crónico se observa que la sensibilidad a la insulina se incrementa con AGCM, por lo que los alimentos ricos en este tipo de grasas serían recomendables frente a los que contienen más AGS de cadena larga.

Sobre el controvertido campo del control del peso corporal, los autores escriben:

Los AGCM pueden intervenir en el control del peso corporal a través de tres mecanismos principales: estimular la beta-oxidación, disminuir la lipogénesis en tejido adiposo y favorecer la formación de cuerpos cetónicos. Una ingesta de 45-100 g de AGCM produce un incremento en la concentración de cuerpos cetónicos de 700 mmol/L, es decir de dos a cuatro veces mayor que la que inducen los AGCL. En mujeres obesas se ha encontrado un paralelismo entre el incremento de cuerpos cetónicos inducido por una dieta de AGCI y el incremento de la saciedad.

En animales alimentados con TGCM se constata que la ingesta de alimento, ganancia de peso y acúmulo graso se reducen en comparación con los que reciben dietas isoenergéticas que contienen TGCL. Se  cree que la pérdida de peso es secundaria a la oxidación hepática de los AGCM, la cual incrementa el gasto energético. Así, cuando se comparan en roedores dietas isoenergéticas que contienen TGCL y TGCM, se observa que los TGCM incrementan la termogénesis.

El gasto energético (efecto termogénico) tras comidas ricas en TGCM fue notablemente mayor que con comidas con TGCL en numerosos estudios en humanos, durante las 6 h después del inicio de una comida o después de las primeras 24 h.

En el hombre, los MCFA se utilizaron por primera vez a mediados del siglo XX para el control de la obesidadganancia de peso utilizando MCT han sido controvertidos. En 1958, Kaunitz y Cols señalaron de forma muy entusiasta que después de 2 meses de régimen con MCT se producía una disminución del peso corporal de 13 kg en pacientes obesos. En el segundo estudio la grasa corporal se redujo significativamente en los sujetos que ingirieron TGCM/linaza/fitoesteroles.

Estudios como el realizado por Tsuji y cols, han mostrado resultados positivos con la consecuente disminución de la grasa subcutánea en individuos con índices de masa corporal 23 kg/m2durante 12 semanas de una dieta hipocalórica conteniendo 60 g/día de AGCM respecto a la misma cantidad de AGCL. En mujeres obesas que tomaron durante 4 semanas una dieta muy baja en calorías que contenía AGCM, se observó una reducción del peso corporal, más de la masa grasa y menos de la masa magra, durante las primeras dos semanas.

Así, después de un desayuno suplementado con TGCM, al comparado con aceite de oliva o manteca, se redujo la ingesta energética en la comida.

Y por último, antes de las conclusiones admiten:

Estos AGCM están siendo incluidos ampliamente tanto en alimentos como en fármacos y cosméticos en los que se emplean como agentes acondicionantes de la piel o agentes no acuosos que incrementan la viscosidad del producto.

Los AGCM originan en metabolización cuerpos cetónicos por lo que se utilizan como alternativa dietética en el tratamiento de convulsiones de niños con epilepsia, ya que al mantener un estado de cetosis disminuyen el pH y la excitabilidad neuronal actuando como un factor inhibitorio de la actividad convulsiva en el epiléptico.

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Finalmente, en sus conclusiones dicen:

Los AGCM constituyen una alternativa dietética muy interesante para tratamientos específicos en nutrición infantil para niños prematuros, y se utilizan para disminuir la excitabilidad neuronal en niños con riesgo incrementado de ataques epilépticos. Actualmente estas grasas consideradas como no convencionales han sido propuestas para el tratamiento y/o prevención de sobrepeso y obesidad.

En términos generales se consideran seguras (sustancias GRAS) cuando se consumen de forma moderada, pero los estudios señalan que debe aportarse al menos 30 g/día para obtener resultados sobre el peso corporal.

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Su cuerpo necesita grasas saturadas

Libro de Recetas con Crisco

Hace ahora algo más de 100 años, un científico alemán le escribió una carta a una compañía norteamericana que fabricaba jabón entre otras cosas, y al hacerlo cambió súbitamente la manera en la que el mundo occidental cocinaba su comida. La compañía productora de jabón, Procter & Gamble, compró la idea del científico, y así fue como nació Crisco.En ese momento de la historia, las personas  utilizaban grasas de origen animal en forma de manteca o mantequilla para  cocinar. Y aunque Crisco fue formulado para parecerse a la manteca y ser  cocinado como manteca, en realidad no tenía nada que ver con esta. El resto de  la historia, como se relata en The Atlantic, es un éxito absoluto del marketing y la publicidad por encima de la realidad. Para hacer la historia corta, debido a que las afirmaciones que se hacían en  la publicidad en aquel entonces no estaban tan reguladas como hoy día, Procter & Gamble afirmaban que su producto con base vegetal (conocido actualmente como aceite vegetal hidrogenado) era más saludable que las grasas de origen animal, ¡y los consumidores lo creyeron!