El Aceite de Coco, el Elixir de la Vida

El Aceite de Coco, el Elixir de la Vida

Portada del libro El Aceite de Coco, el Elixir de la Vida

Se acaba de publicar el libro electrónico El Aceite de Coco, el Elixir de la Vida, un completo manual en el que se repasan los principales usos y beneficios del Aceite de Coco Virgen. El libro electrónico está disponible para descargarse en PC, Tablet, Smartphone, o libro electrónico en las siguientes webs de Amazon, pero se puede acceder a cualquiera desde cualquier país:

Si prefiere una copia impresa del libro, puede conseguirla aquí.

El libro, escrito por Carlos Abehsera, autor del éxito de ventas Adelgazar sin Milagros, además de recopilar toda la información acerca del Aceite de Coco Virgen, nos cuenta su experiencia personal de varios años usando este producto. En sus páginas, el autor nos explica como decidió añadir Aceite de Coco a su dieta y a la de su familia y cómo ha utilizado el Aceite de Coco para luchar contra la obesidad, la dermatitis y otros problemas de salud.

En su clásico estilo personal, nos relata como usó el Aceite de Coco para eliminar los problemas en la piel de uno de sus hijos y como compaginó en su alimentación el Aceite de Coco Virgen con el Aceite de Oliva.

Si quiere tener siempre disponible esta información en formato electrónico para llevar en su PC, su Tablet, su teléfono o su libro electrónico, no dude en descargarse el libro hoy mismo.

Adelgazar con Aceite de Coco

Adelgazar con Aceite de Coco

Adelgazar con Aceite de Coco

Existe un mito muy extendido según el cual comer grasa engorda. Esto no es tan empíricamente cierto como nos hacen creer. En realidad, cualquiera de los nutrientes que comamos en exceso tienen el potencial de hacernos engordar, ya sean grasas, proteínas y sobre todo hidratos de carbono. Es el exceso de nutrientes lo que nos hace engordar.

Existen una cantidad importante de planes nutricionales para adelgazar, entre ellos este que está dando muy buen resultado, y muchos de ellos incorporan las grasas como parte fundamental de la rutina alimenticia. No en vano, las grasas son esenciales para nuestro organismo, tanto las saturadas como las insaturadas.

En el proceso de pérdida de peso el Aceite de Coco juega un papel fundamental. Por un lado, nos aporta ácidos grasos de cadena media, increíblemente beneficiosos para el organismo. Por otro lado, nos ayuda a adelgazar acelerando nuestro metabolismo y convirtiéndose en energía de manera inmediata sin pasar por el torrente sanguíneo. No es de extrañar que las sociedades que utilizan el Aceite de Coco como base de su alimentación tengan unos ratios de sobrepeso bastante bajos.

El Aceite de Coco, como grasa saturada que es, tiene un papel protagonista a la hora de cocinar en nuestro menú diseñado para adelgazar. No en vano, ni se oxida ni se enrancia al aplicarle temperatura, lo que hace de este aceite el aliado perfecto en la cocina, ya sea para asar, hornear, cocer, guisar o incluso cocinar con presión. A diferencia de otros aceites mono o poli insaturados, el Aceite de Coco demuestra una gran resistencia a la temperatura y sus maravillosas características se mantienen inalteradas con los cambios térmicos.

Existen bastantes estudios que apuntan directamente a los Ácidos Grasos de Cadena Media presentes en el Aceite de Coco como unos aliados de lujo para adelgazar. Un buen plan para perder peso debe utilizar el Aceite de Coco como base grasa del mismo. Tratar de adelgazar ingiriendo grasas insaturadas será mucho más difícil y eliminar la grasa de la dieta no es una idea acertada desde un punto de vista nutritivo.

Por ello, si está pensando comenzar un nuevo plan para adelgazar o simplemente quiere perder algo de peso, no dude en incluir el Aceite de Coco en su plan pues el proceso de adelgazamiento será más rápido, efectivo y nutritivo usando esta grasa que tantos beneficios nos aporta. De modo que no lo dude, si va a empezar una dieta para adelgazar, compre hoy mismo su bote de Aceite de Coco y téngalo siempre a mano en la cocina. Su cuerpo se lo agradecerá.

Adelgazar sin Milagros

Portada del Libro Adelgazar sin Milagros

Portada del Libro Adelgazar sin Milagros

Hace poco que se ha publicado un libro muy interesante para las personas que buscan mejorar su salud a través de la nutrición, ya sea perdiendo peso, consolidando la pérdida que han conseguido o convirtiendo su grasa en tejido muscular. En este libro, titulado “Adelgazar sin Milagros” se habla en diversas ocasiones y de manera muy acertada de los beneficios del Aceite de Coco virgen para la salud a través de su inclusión en dietas bajas en hidratos de carbono.

Por un lado, se destaca el papel del aceite de coco en la pérdida de peso acelerando el metabolismo basal y contribuyendo de manera activa a que el organismo entre en un estado metabólico conocido como cetosis mediante el cual el cuerpo humano pasa a utilizar la grasa como combustible en lugar del azúcar, provocando esto que se reduzca considerablemente la grasa que tenemos acumulada como combustible de reserva.

Por otro lado, tenemos los beneficios que se derivan de la cocina con aceite de coco, evitando otras grasas que se oxidan y enrancian con facilidad. El autor del libro deja claro que el Aceite de Coco es la única grasa que deberíamos utilizar para cocinar en caliente, si bien es cierto que también recomienda el aceite de oliva virgen cuando se va a utilizar para cocinar sin aplicar temperatura.

El libro, de fácil lectura, está escrito en primera persona por Carlos Abehsera y en él relata su propia experiencia perdiendo 35 kilos en 4 meses siguiendo una dieta baja en hidratos de carbono que incluía, a diario, aceite de coco. Las fotos del antes y el después, sus analíticas y el testimonio de como logró erradicar todos sus problemas de salud en tan solo unos pocos meses utilizando únicamente la nutrición como vehículo para conseguirlo son muy recomendables para cualquier persona que quiera aprender a mejorar su salud, usando el aceite de coco en el marco de una dieta adecuada.

El libro está disponible en formato electrónico y en formato papel. Para los lectores en México y Brasil, el libro se puede encontrar respectivamente en Amazon México y Amazon Brasil. Para nuestros lectores en Estados Unidos, el libro se puede encontrar en Amazon.com. En Europa está disponible en Amazon Alemania, Amazon Francia, Amazon Reino Unido y Amazon Italia. También se puede encontrar en Amazon Canada, Amazon India y Amazon Japón.

Para nuestros lectores desde España, el libro está disponible también en Amazon España, pero pueden encargar también una edición de lujo con solapas por el mismo precio en la web de nuestro colaborador habitual Outlet de Salud y Belleza pinchando aquí.

Si quiere más información, el autor ha publicado una web de apoyo al libro en el que mantiene un blog de manera periódica e incluso contesta preguntas de los lectores. Esta web es www.adelgazarsinmilagros.com.

La Dieta del Aceite de Coco

Dieta del Aceite de Coco

Dieta del Aceite de Coco

Últimamente estamos recibiendo muchas consultas acerca de la dieta del Aceite de Coco. Muchas vienen desde España y muchas otras vienen desde todo latinoamérica. En este artículo vamos a compartir como elaborar una dieta saludable basada en el Aceite de Coco.

Casi todos los estudios que se ha realizado sobre dietas basadas en el Aceite de Coco han utilizado el aceite de coco como sustituto de otra grasa y no como añadido a la dieta básica. Esto quiere decir que la idea que sugieren en algunas webs de añadir varias cucharadas de aceite de coco a la dieta habitual para perder peso no tiene base científica alguna.

Al contrario, lo que todos los estudios llevados a cabo evidencia es que la sustitución de una grasa en la dieta por Aceite de Coco puede ayudar en la pérdida de peso acelerando el metabolismo y produciendo energía de una manera más eficiente que otros nutrientes.  Otra cosa es que podamos obtener beneficios para la salud con la simple inclusión de varias cucharadas de Aceite de Coco virgen en nuestra dieta cotidiana, que tiene bastante lógica y fundamento científico.

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Ahora bien, puestos a sustituir una grasa de la dieta con el Aceite de Coco, ¿qué grasa deberíamos sustituir? Como es lógico, en la elaboración de cualquier dieta, debemos tratar  de sustituir las grasas más dañinas para nuestro organismo por grasas más saludables. A este respecto, debemos insistir en el mito de las grasas saturadas y el colesterol. Contrariamente a lo que mucha gente piensa, las grasas saturadas no sólo son perfectamente saludables, sino que también son necesarias.

El ser humano, como la mayoría de los animales, usa y necesita un mayor aporte de grasas saturadas que insaturadas. Por ejemplo, todas nuestras hormonas sexuales, testosterona, estrógeno y gestágeno, están formadas por grasas saturadas y colesterol. Cada vez que se les han quitado las grasas saturadas a los deportistas, automáticamente se ha notado una reducción de la testosterona y una pérdida generalizada de fuerza.

Entonces, ¿Qué grasas debemos sustituir o incluso eliminar de la dieta? Por descontado, debemos tratar de eliminar todas las grasas hidrogenadas (o grasas trans). Estas se encuentran presentes especialmente en la bollería industrial desde que, por motivos meramente económicos, se sustituyó el Aceite de Coco por grasas hidrogenadas en su producción. Luego tenemos el caso de las grasas poliinsaturadas, que durante años nos han vendido como muy saludables y tristemente vamos descubriendo que no lo son tanto, y en algunos casos todo lo contrario.

En cuanto a la grasa monoinsaturada, siendo el mejor y más conocido ejemplo el Aceite de Oliva, esta no es sólo perfectamente saludable para el organismo, sino que además es altamente beneficiosa, siempre y cuando no se oxide. En efecto, tomar aceite de oliva virgen crudo es altamente saludable y nutritivo, todo lo contrario que tomarlo caliente o frito. Las grasas monoinsaturadas, al igual que las poliinsaturadas, son muy reactivas con la temperatura y no sólo pierden propiedades, sino que se enrancian y estropean, produciendo en nuestro organismo toda serie de problemas.

Por el contrario, el Aceite de Coco es una grasa saturada que no sufre oxidación ni enranciamiento con la temperatura, y por ello debería ser la única grasa que usásemos para cocinar. Gracias a ello, tenemos la suerte de que la mejor forma de añadir Aceite de Coco a nuestra dieta es utilizándolo para cocinar. De este modo, no tendremos que modificar nuestras recetas ni nuestras costumbres. Basta con sustituir cualquier grasa que estuviésemos usando para cocinar por Aceite de Coco virgen.

Dependiendo del tipo de comida que estemos preparando, querremos usar una variedad de Aceite de Coco u otra. En el caso concreto de la marca Coconoil, que ofrece tres variedades, nosotros consideramos que Coconoil Africa es el más adecuado para aquellos platos en los que no queramos modificar el sabor original de la receta y, más en concreto, en fritos, rebozados y cualquier aplicación que use aceite muy caliente. Coconoil África no aporta prácticamente sabor ni olor a nuestros platos.

Hay personas que utilizan el Aceite de Coco para endulzar sus recetas en sustitución del azúcar. Esta aplicación es especialmente interesante para los diabéticos dado que no solo eliminan el azucar de la dieta sino que ayudan a su organismo a entrar en cetosis cambiando carbohidratos por grasas, algo que se ha demostrado especialmente interesante en los diabéticos. Para esta aplicación, la variedad más adecuada es Coconoil Organic, pues se trata de un Aceite de Coco Virgen certificado ecológico por la Unión Europea y los Estados Unidos. Coconoil Organic tiene mucho aroma y un dulzor natural que unido a su extraordinario sabor a coco lo hacen indispensable en la repostería y recetas dulces en general.

Por último tenemos la variedad Coconoil Original, que está a medio camino entre Coconoil Africa y Coconoil Organic en cuanto a sabor, dulzor y aroma. Es adecuado para platos en los que se quiera dar un toque tropical sin llegar a modificar tremendamente su sabor ni aroma.

La dieta específica para para perder peso que se anuncia en estos días en muchas webs y revistas no tiene demasiado sentido para nosotros. Se trata, básicamente, de una dieta hipocalórica que incluye Aceite de Coco. Como cualquier otra dieta hipocalórica, dará resultados desiguales en función de las necesidades energéticas de cada persona y, en todos los casos, volveremos a coger cualquier peso (o incluso más) que perdamos utilizando este tipo de dietas.

Tenemos que insistir en que es erróneo creer en el concepto de dieta universal que vale para todo el mundo. Cada persona tiene un metabolismo basal concreto y unas necesidades energéticas que van estrechamente ligadas a su actividad física, así que para cada persona necesitamos elaborar una dieta específica.

Lo que si podemos garantizar en todos los casos es que la sustitución  de los carbohidratos refinados (harinas, cereales, pastas, arroces, patatas, etc.) por grasas saludables como el Aceite de Coco Virgen tiene un efecto directo en el peso dado que con este simple método reducimos la cantidad de azúcar en sangre, la secreción de insulina, la conversión de azúcares en lípidos y, por encima de todo ello, aceleramos el metabolismo usando una grasa que nuestro cuerpo metaboliza en energía de manera sencilla y directa. Este es el principio fundamental que debe regir en la elaboración de una dieta para perder peso basada en el Aceite de Coco Virgen, la sustitución de las grasas nocivas y de los carbohidratos refinados por el Aceite de Coco Virgen.

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Destruyendo el mito del Aceite de Coco

Repasemos la dieta basada en el Aceite de Coco

Pulpa blanca del Coco

Pulpa blanca del Coco

Los impulsores de la dieta del Aceite de Coco sugieren que esta grasa es el alimento perfecto para aquellos que quieren perder peso. Sugieren sin rubor que el Aceite de Coco, compuesto esencialmente por ácidos grasos de cadena media saturados, en realidad promueve la quema de grasa en el cuerpo. En el artículo de hoy, vamos a determinar si esta afirmación es cierta o una simple falacia.

La dieta del Aceite de Coco trae de vuelta una grasa demonizada

Hace muchos años, unos científicos pusieron unas ratas en una estricta dieta de Aceite de Coco. Muy pronto, descubrieron que las ratas desarrollaban colesterol alto y finalmente contraían enfermedades coronarias. Los medios de comunicación, inmediatamente se hicieron eco de la historia y empezaron a difundir que las grasas saturadas, como las que se encuentran en el Aceite de Coco, eran la causa de la epidemia de enfermedades coronarias que nos asolaba. Sin embargo, el estudio no se realizó con Aceite de Coco…

¿Qué les ocurre a las ratas que tenían deficit de ácidos grasoso esenciales?

La intención del estudio era observa que les ocurría a las ratas que tenían un déficit de ácidos grasos esenciales, como los omega-3 y omega-6. Para comprobar lo que ocurría, los investigadores tuvieron que desarrollar una grasa que estuviese absolutamente libre de ácidos grasos poli-insaturados y se pudiese añadir a la dieta de las ratas. Aquí es donde el Aceite de Coco entró en escena.

Parece Aceite de Coco y huele y sabe como el Aceite de Coco, pero…

De todas las grasas que los investigadores evaluaron para su estudio, la dieta del Aceite de Coco era el plan nutricional que más se aproximaba a lo que necesitaban. Sin embargo, el Aceite de Coco natural tiene pequeñas cantidades de grasas poli-insaturadas así que los investigadores tuvieron que eliminarlas para asegurarse que las ratas no recibían nada de grasa poli-insaturada.

Para conseguirlo, los investigadores desarrollaron Aceite de Coco Hidrogenado, un Aceite de Coco al que se le incluye hidrógeno para quitar los ácidos grasos poli-insaturados. Pero había un problema…

La hidrogenación produce grasas trans!

Durante su experimento, los investigadores de manera inconsciente, estaban preparando el escenario perfecto para que se desarrollaran enfermedades coronarias. Estaban produciendo una deficiencia de ácidos grasos esenciales en las ratas (algo malo para ellas) al mismo tiempo que estaban llenando sus cuerpos con grasas trans (algo extremadamente malo para ellas). Esta dieta basada en Aceite de Coco Hidrogenado era el camino más rápido para contraer enfermedades coronarias.

Buena investigación… mal descubrimiento

Los investigadores concluyeron que la falta de ácidos grasos esenciales produce colesterol alto y enfermedades del corazón. Los medios de comunicación concluyeron que seguir una dieta basada en Aceite de Coco, compuesto de grasas saturadas, produce colesterol alto y enfermedades cardiacas. A raiz de esta interpretación errónea del estudio se comenzó a propagar la creencia de que la grasa saturada causa enfermedades coronarias.

Los investigadores observaron correctamente que alimentar a las ratas con una dieta basada en Aceite de Coco se traducía en enfermedades coronarias, pero erróneamente dedujeron que el culpable era el Aceite de Coco. En esencia, era la hidrogenación del Aceite de Coco y la deficiencia de ácidos grasos esenciales lo que conllevaba catastróficas consecuencias.

La dieta del Aceite de Coco es segura!

Numerosos estudios en los últimos años han probado que el Aceite de Coco es una de las grasas más estables y seguras que podemos utilizar para cocinar. De hecho, es la única grasa que deberíamos utilizar para cocinar con temperatura pues no se oxida ni se degrada al calentarse, al contrario de lo que ocurre, por ejemplo, con el aceite de oliva, incluso el extra virgen. La mayoría de los estudios sugieren que el Aceite de Coco es neutral o incluso beneficioso para la salud del corazón.

¿Porqué es efectiva la dieta del Aceite de Coco para la pérdida de Peso?

La dieta del Aceite de Coco contiene grandes cantidades de triglicéridos de cadena media, una grasa saturada con propiedades únicas:

  1. Los triglicéridos de cadena media se transportan directamente al hígado después de su consumo mientras que otras grasas entran en el torrente sanguíneo más tarde en el proceso digestivo y circulan por todo el cuerpo antes de llegar al hígado. Esto da una oportunidad única a las grasas de cadena larga para que se almacenen en nuestro organismo como grasa.
  2. Los triglicéridos de cadena media se queman como energía de manera inmediata y no se almacenan como grasa corporal.
  3. Cuando estos triglicéridos de cadena media se queman como energía, actúan como leña para avivar las llamas del metabolismo. El resultado colateral es la quema de los ácidos grasos de cadena larga, justamente los que el cuerpo almacena como grasa corporal.

Aplicando la dieta del Aceite de Coco

Muchos fabricantes de Aceite de Coco sugieren que se suplemente la dieta habitual con varias cucharadas de Aceite de Coco. Sin embargo, esto no es lo que realmente deberíamos entender por Dieta del Aceite de Coco.

La mayoría de estudios realizados sobre dietas basadas en Aceite de Coco partían de la base de reemplazar ciertas calorías de la dieta cotidiana con Aceite de Coco en lugar de añadir este a la dieta cotidiana. Aunque el Aceite de Coco parece tener propiedades que hacen que el organismo queme grasa, lo mejor es utilizarlo como alternativa al resto de aceites para cocinar o como sustitutivo de cualquier otra grasa en la dieta. De otro modo, estaríamos añadiendo un aporte adicional de grasa (con sus consecuentes calorías) a la dieta.

El Aceite de Coco tiene un sabor magnífico y puede usarse en casi todas las recetas. Se encuentra en estado sólido por debajo de los 21 grados de temperatura y se derrite por encima de los 24-25 grados. Nosotros recomendamos abiertamente la marca Coconoil porque además de ser de primerísima calidad, se encuentra disponible en un gran número de formatos, todos ellos con una relación calidad-precio excelente.

Para concluir

Los estudios sugieren que es sano incorporar Aceite de Coco a la dieta reemplazando otras grasas. La dieta del Aceite de Coco se puede añadir a su estilo de vida para promover la quema de grasas siempre y cuando se utilice como parte de un plan o estrategia de mayor alcance.

Estudio Español sobre la utilidad de los ácidos Grasos de Cadena Media

En un estudio publicado en Nutrición Hospitalaria en 2008, el departamento de Nutrición de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, y el Instituto del Frío, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) analizaron en detalle los usos actuales y propuestos de los ácidos grasos de cadena media (AGCM – MCFA) y obtuvieron interesantes resultados. El estudio completo puede consultarse aquí.

 

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El resumen del artículo es el siguiente:

Los ácidos grasos de cadena media (AGCM) contienen entre 6 y 12 átomos de carbono y son digeridos, absorbidos y metabolizados de manera distinta que los ácidos grasos de cadena larga (AGCL). En este trabajo se revisan algunas de las utilidades potenciales y reales de los AGCM y su papel en la salud. Por ello, se utilizan en nutrición enteral y parenteral debido a la buena absorción que presentan; y en fórmulas lácteas en niños prematuros para mejorar la absorción de calcio. AGMC han cobrado un gran interés especialmente por su posible papel en el tratamiento y prevención de la obesidad. Al ser más hidrosolubles, no se incorporan a los quilomicrones y se acepta que no participan directamente en la lipogénesis. Son capaces de incrementar el efecto termogénico de los alimentos y en su metabolización elevan la formación de cuerpos cetónicos con el consiguiente efecto anorexígeno. No obstante, se requiere ingerir cantidades elevadas de AGCM para obtener efectos significativos en la reducción de peso. Los efectos sobre el metabolismo lipoproteico son controvertidos. Así, aunque parecen disminuir la respuesta trigliceridémica postprandial, los resultados no son uniformes respecto a sus efectos sobre la rigliceridemia y colesterolemia. A pesar de ello, se diseñan cada vez más productos en los que se incorporan grasas con AGCM para el tratamiento de la obesidad y sobrepeso, habiendo sido considerados por la ADA como componentes “GRAS”  (Generally recommended As Safe). Son necesarios estudios a más largo plazo para garantizar la utilidad del consumo de estos compuestos, particularmente en el tratamiento y prevención de obesidad.

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Pero veamos en detalle algunas de las afirmaciones más interesantes del estudio, empezando por recordar su defición y qué relación guardan con el Aceite de Coco.

Los triglicéridos de cadena media (TGCM) contienen ácidos grasos saturados con una longitud de 6 a 12 carbonos, como son el ácido caproico (C6:0), el ácido caprílico (C8:0), ácido cáprico (C10:0) y ácido laúrico (C12:0). Si bien el ácido láurico  presenta propiedades intermedias entre los AGCM y los ácidos grasos de cadena larga (AGCL). Se encuentran en algunos aceites como el de coco o el palmiste, cuyo contenido en ácidos grasos de cadena media (AGCM) supera el 50% del total de ácidos grasos, y en una pequeña proporción en otros productos naturales.

Los AGCM tienen propiedades fisicoquímicas y metabólicas muy diferentes a los ácidos grasos de cadena larga (AGCL), como se presentará más adelante, y se consideran grasas no convencionales. Los TGCM, han sido empleados como fuente de energía en nutrición clínica, y se han propuesto para su uso tanto en nutrición oral como enteral, cuando la digestión, absorción, transporte o metabolismo de los TGCL está disminuida, en alimentación parenteral cuando se requiere una fuente rápida de energía, o en estados catabólicos como el síndrome de inmunodeficiencia adquirida y cáncer. Así, se utilizan en casos de insuficiencia pancreática, malabsorción de grasas, deficiencia en el transporte linfático de quilomicrones e hiperquilocrinemia severa. También son de utilidad como componentes dietéticos en el tratamiento de la epilepsia infantil. Por otro lado, se ha demostrado que los TG que componen la leche materna pueden ser hidrolizados más eficientemente por el recién nacido si contienen en posición uno o tres un AGCM, por lo que se han obtenido diversas fórmulas lácteas adicionando AGCM.  Los TGCM se emplean en fórmulas infantiles para prematuros. Desde 1994, los productos alimenticios que los contienen han merecido por la Agencia de Administración de Alimentos y Drogas de Estados Unidos (FDA, USA) la denominación de sustancia generalmente reconocida como segura (GRAS).

Sobre la Absorción Intestinal de los AGCM, el estudio dice:

La hidrólisis intraluminal de los TGCM es más rápida y más eficiente que la de los TGCL. Asimismo, la absorción de los AGCM es más rápida y más eficiente que la de los AGCL. Se sabe que los AGCM estimulan menos la secreción de  olecistoquinina, fosfolípidos biliares y colesterol que los AGCL.Además, la administración simultánea de TGCM y TGCL incrementa la aparición de AGCM en los quilomicrones. Por otro lado, parece que los AGCM también podrían disminuir el apetito, como se resaltará más adelante, a través de mecanismos postabsortivos debido al incremento en los ácidos grasos libres y cuerpos cetónicos que producen.

Con resecto a la incorporación de los AGCM en hígado y tejido adiposo, el estudio subraya:

Se ha encontrado que después de un tratamiento durante tres meses con una dieta rica en AGCM, únicamente el 9% del total de estos ácidos grasos se habían incorporado en diferentes zonas del tejido adiposo. En el adipocito marrón los AGCM parecen inducir un incremento del efecto termogénico. Este incremento en las pérdidas de energía proviene de los alimentos. Se ha propuesto que el consumo de AGCM produce incremento de la oxidación lipídica y producción de calor, resultando en un balance energético negativo, lo cual promueve la oxidación lípidica y control del peso corporal aunque la ingesta energética permanezca a un nivel constante.

Y sobre la incorporación de AGCM en fórmulas infantiles para prematuros, encontramos lo siguiente:

Cuando la leche materna no puede ser consumida en cantidad suficiente por niños prematuros, las fórmulas infantiles conteniendo porcentajes elevados de AGCM (> 50%), son consideradas la mejor opción de alimentación para estos infantes. Las mezclas lipídicas de estas fórmulas contienen generalmente AGCM del aceite de coco. Estas son adicionadas para favorecer la absorción de calcio y grasa, así como para proveer una fuente rápida de energía.

Más adelante en el estudio, vemos que los autores dicen:

No es sorprendente que los sujetos obesos se benefician más de los efectos atenuantes de los AGCM que los no obesos, ya que la respuesta postprandial del colesterol resultó también reducida.

Un campo en el que parece que las utilidades son más importantes es el de la implicación en la glucemia y la resistencia a la insulina:

Parece que el consumo de cantidades moderadas de AGCM es capaz de disminuir la glucemia e insulinemia en sujetos obesos y que la glucemia postprandial es menor en diabéticos que han tomado AGCM. En estudios de tipo agudo y crónico se observa que la sensibilidad a la insulina se incrementa con AGCM, por lo que los alimentos ricos en este tipo de grasas serían recomendables frente a los que contienen más AGS de cadena larga.

Sobre el controvertido campo del control del peso corporal, los autores escriben:

Los AGCM pueden intervenir en el control del peso corporal a través de tres mecanismos principales: estimular la beta-oxidación, disminuir la lipogénesis en tejido adiposo y favorecer la formación de cuerpos cetónicos. Una ingesta de 45-100 g de AGCM produce un incremento en la concentración de cuerpos cetónicos de 700 mmol/L, es decir de dos a cuatro veces mayor que la que inducen los AGCL. En mujeres obesas se ha encontrado un paralelismo entre el incremento de cuerpos cetónicos inducido por una dieta de AGCI y el incremento de la saciedad.

En animales alimentados con TGCM se constata que la ingesta de alimento, ganancia de peso y acúmulo graso se reducen en comparación con los que reciben dietas isoenergéticas que contienen TGCL. Se  cree que la pérdida de peso es secundaria a la oxidación hepática de los AGCM, la cual incrementa el gasto energético. Así, cuando se comparan en roedores dietas isoenergéticas que contienen TGCL y TGCM, se observa que los TGCM incrementan la termogénesis.

El gasto energético (efecto termogénico) tras comidas ricas en TGCM fue notablemente mayor que con comidas con TGCL en numerosos estudios en humanos, durante las 6 h después del inicio de una comida o después de las primeras 24 h.

En el hombre, los MCFA se utilizaron por primera vez a mediados del siglo XX para el control de la obesidadganancia de peso utilizando MCT han sido controvertidos. En 1958, Kaunitz y Cols señalaron de forma muy entusiasta que después de 2 meses de régimen con MCT se producía una disminución del peso corporal de 13 kg en pacientes obesos. En el segundo estudio la grasa corporal se redujo significativamente en los sujetos que ingirieron TGCM/linaza/fitoesteroles.

Estudios como el realizado por Tsuji y cols, han mostrado resultados positivos con la consecuente disminución de la grasa subcutánea en individuos con índices de masa corporal 23 kg/m2durante 12 semanas de una dieta hipocalórica conteniendo 60 g/día de AGCM respecto a la misma cantidad de AGCL. En mujeres obesas que tomaron durante 4 semanas una dieta muy baja en calorías que contenía AGCM, se observó una reducción del peso corporal, más de la masa grasa y menos de la masa magra, durante las primeras dos semanas.

Así, después de un desayuno suplementado con TGCM, al comparado con aceite de oliva o manteca, se redujo la ingesta energética en la comida.

Y por último, antes de las conclusiones admiten:

Estos AGCM están siendo incluidos ampliamente tanto en alimentos como en fármacos y cosméticos en los que se emplean como agentes acondicionantes de la piel o agentes no acuosos que incrementan la viscosidad del producto.

Los AGCM originan en metabolización cuerpos cetónicos por lo que se utilizan como alternativa dietética en el tratamiento de convulsiones de niños con epilepsia, ya que al mantener un estado de cetosis disminuyen el pH y la excitabilidad neuronal actuando como un factor inhibitorio de la actividad convulsiva en el epiléptico.

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Finalmente, en sus conclusiones dicen:

Los AGCM constituyen una alternativa dietética muy interesante para tratamientos específicos en nutrición infantil para niños prematuros, y se utilizan para disminuir la excitabilidad neuronal en niños con riesgo incrementado de ataques epilépticos. Actualmente estas grasas consideradas como no convencionales han sido propuestas para el tratamiento y/o prevención de sobrepeso y obesidad.

En términos generales se consideran seguras (sustancias GRAS) cuando se consumen de forma moderada, pero los estudios señalan que debe aportarse al menos 30 g/día para obtener resultados sobre el peso corporal.

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Un nuevo estudio avala la pérdida de grasa abdominal gracias al Aceite de Coco

[important]Un nuevo estudio, publicado inicialmente el 15 de Marzo de 2011, demuestra que el simple hecho de añadir Aceite de Coco a la dieta habitual hace perder unos centímetros de grasa abdominal.[/important]

 

Universidad de Malasia

Universidad de Malasia

El estudio, llevado a cabo por los departamentos de medicina, nutrición y salud, farmacología y ciencias físicas deportivas de la Universidad de Malasia, ha tenido una duración de 4 semanas y se ha realizado sobre 20 voluntarios obesos de distintas edades. En el estudio, se han analizado el peso y una serie de parámetros antropomórficos asociados así como el perfil lípido una semana antes del inicio de las tomas y una semana después. El estudio estaba enfocado a probar la eficacia y la seguridad de la ingesta de Aceite de Coco Virgen. La seguridad fue medida comparando la funcionalidad de los órganos de los sujetos una semana antes y una semana después de las tomas. El resultado del estudio demuestra una pérdida media de 2,86cm por sujeto sin que se apreciase cambio alguno en el perfil lípido de estos. Se apreció una ligera disminución en los niveles de creatinina y alanina transferasa. La conclusión del estudio es que el uso del Aceite de Coco es eficaz para la pérdida de grasa abdominal, especialmente en los varones, y es absolutamente seguro su uso en humanos.El estudio completo en formato PDF (Acrobat Reader) puede descargarse aquí: Nuevo Estudio Malasia

En concreto, este estudio tomó las siguientes medidas de los sujetos:

  • Peso
  • Índice de Masa Corporal
  • Circunferencia de la cintura
  • Ratio Cadera-Cintura
  • Porcentaje de grasa corporal
  • Masa corporal
  • Masa corporal libre de grasa
  • Triglicéridos
  • Colesterol Total
  • Colesterol LDL
  • Colesterol HDL

A los sujetos se les suministró durante 4 semanas 30ml de Aceite de Coco Virgen diario en tres dosis de 10ml cada una durante el día. Además, se mantuvo exactamente su mismo patrón dietético así como su actividad física previa al estudio, cualquiera que esta fuese. A todos ellos se les instruyó correctamente para que siguieran su vida con absoluta normalidad para asegurar que no se redujese de ningún modo la ingesta calórica diaria o su proveniencia de manera que posibles cambios, positivos o negativos, después de las cuatro semanas no fuesen atribuibles a ningún otro factor externo al estudio.

Uno de los aspectos más interesantes de los resultados fue la comprobación que dos valores bioquímicos redujeron sus valores después de la administración del Aceite de Coco Virgen. Estos valores fueron la Creatinina y los niveles de ALT. Lo que resulta interesante es que en estudios previos similares realizados con animales no se observó este patrón.