El Aceite de Coco en los animales

Perros Durmiendo

Perros Durmiendo

Una de las preguntas que empezamos a recibir con más asiduidad se refiere a los efectos que puede tener la introducción del Aceite de Coco en la dieta de nuestros animales, y más concretamente, de los perros. A instancias de una lectora, preguntamos a una veterinaria acerca de este tema y esta fue la respuesta que nos dio.

Respecto a las dudas sobre el uso del Aceite de Coco en animales, hay que detallar antes un par de puntos:

En primer lugar, aclarar que no es la composición inicial de la grasa vegetal sino su procesamiento industrial lo que hay que tener en cuenta, es decir, si tomamos una grasa vegetal natural, tal cual se extrae por prensado (no vale para las que necesitan químicos, presión y temperatura), generalmente suelen llevar grasas de buena calidad. La proporción de cada familia de grasas varía según la especie vegetal (coco, oliva, maíz, girasol…).

En segundo lugar, hay que tener en cuenta el procesamiento industrial que recibe el producto original, la materia prima. Generalmente, el transporte de líquidos requiere unas condiciones especiales que encarecen mucho el proceso, por lo que a las grasas naturales se las somete a procesos químicos y físicos (hidrogenación, desaturación, calentamientos, etc) que las transforman en grasas elaboradas mas densas (margarinas vegetales) moldeables, semisóloidas y mas fáciles de empaquetar y transportar. Además, se incrementa el tiempo de caducidad y son mas estables ante las agresiones de los elementos (desecación, calor, humedad, etc).

El problema es que, una vez realizado el proceso, no hay marcha atrás. Hidrogenar una grasa es fácil y barato: deshidrogenarla de nuevo es caro y difícil: no es rentable. Derretir una margarina vegetal no la convierte de nuevo en el aceite original con sus propiedades originales. Si tomamos como ejemplo el aceite de oliva, tan recomendado por los médicos, lo transformamos en margarina y luego la derretimos, no se convierte de nuevo en aceite de oliva, sus propiedades químicas han cambiado.

Como he mencionado en el primer punto, la proporción de grasas hidrogenadas y no hidrogenadas que le dan la calidad al aceite vegetal original devenga en una margarina con menor o mayor cantidad de hidrogenados (mas o menos sana). Resumiendo: Cuanta mayor calidad tenga el aceite original, menos grasas “insanas” tendrá la margarina, pero las tendrá. Cuando consumamos un producto graso, lo que debemos ver no es tanto el origen de la grasa como su procesamiento industrial. En una etiqueta de un producto de bollería industrial se indica que contiene grasas procedentes de aceite de oliva, eso es una falacia: grasas procedentes de aceite de oliva NO es aceite de oliva, es un preparado a base de aceite de oliva transofmardo industrialmente.

Con el aceite de coco sucede lo mismo. Si el aceite de coco se obtiene por prensado natural, adelante, consúmalo con todas la garantías. Pero si ha sufrido procesamientos industriales, entonces hay que saber qué procesos han sido y en qué han convertido a esa materia prima.

Dicho todo esto, con respecto a los animales, aplicamos la misma norma que para las personas, pues su metabolismo no dista tando del de los humanos. Si compramos un pienso de calidad media-alta que contenga grasas vegetales, y si esas grasas son aceites naturales de coco, perfecto, pero si es un pienso de media a baja calidad (los baratos, las marcas blancas) hay que leer la etiqueta con sumo cuidado y desconfiar de todo lo que suene a “materia grasa procedente de aceites vegetales naturales” o es aceite vegetal, o es producto industrial alterado, no hay otra.

Si eres de los propietarios que decide preparar personalmente la dieta de su mascota, no hay ningún problema en que se sustituya el aceite de oliva por el de coco en aquellas especies que puedan consumirlo (la mayoría), siempre que empleen aceite, no margarinas y/o “grasas procedentes de….”

Sandra López, Veterinaria Colegiada MA29-10821 del ICOV Málaga.

La Dieta del Aceite de Coco

Dieta del Aceite de Coco

Dieta del Aceite de Coco

Últimamente estamos recibiendo muchas consultas acerca de la dieta del Aceite de Coco. Muchas vienen desde España y muchas otras vienen desde todo latinoamérica. En este artículo vamos a compartir como elaborar una dieta saludable basada en el Aceite de Coco.

Casi todos los estudios que se ha realizado sobre dietas basadas en el Aceite de Coco han utilizado el aceite de coco como sustituto de otra grasa y no como añadido a la dieta básica. Esto quiere decir que la idea que sugieren en algunas webs de añadir varias cucharadas de aceite de coco a la dieta habitual para perder peso no tiene base científica alguna.

Al contrario, lo que todos los estudios llevados a cabo evidencia es que la sustitución de una grasa en la dieta por Aceite de Coco puede ayudar en la pérdida de peso acelerando el metabolismo y produciendo energía de una manera más eficiente que otros nutrientes.  Otra cosa es que podamos obtener beneficios para la salud con la simple inclusión de varias cucharadas de Aceite de Coco virgen en nuestra dieta cotidiana, que tiene bastante lógica y fundamento científico.

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Ahora bien, puestos a sustituir una grasa de la dieta con el Aceite de Coco, ¿qué grasa deberíamos sustituir? Como es lógico, en la elaboración de cualquier dieta, debemos tratar  de sustituir las grasas más dañinas para nuestro organismo por grasas más saludables. A este respecto, debemos insistir en el mito de las grasas saturadas y el colesterol. Contrariamente a lo que mucha gente piensa, las grasas saturadas no sólo son perfectamente saludables, sino que también son necesarias.

El ser humano, como la mayoría de los animales, usa y necesita un mayor aporte de grasas saturadas que insaturadas. Por ejemplo, todas nuestras hormonas sexuales, testosterona, estrógeno y gestágeno, están formadas por grasas saturadas y colesterol. Cada vez que se les han quitado las grasas saturadas a los deportistas, automáticamente se ha notado una reducción de la testosterona y una pérdida generalizada de fuerza.

Entonces, ¿Qué grasas debemos sustituir o incluso eliminar de la dieta? Por descontado, debemos tratar de eliminar todas las grasas hidrogenadas (o grasas trans). Estas se encuentran presentes especialmente en la bollería industrial desde que, por motivos meramente económicos, se sustituyó el Aceite de Coco por grasas hidrogenadas en su producción. Luego tenemos el caso de las grasas poliinsaturadas, que durante años nos han vendido como muy saludables y tristemente vamos descubriendo que no lo son tanto, y en algunos casos todo lo contrario.

En cuanto a la grasa monoinsaturada, siendo el mejor y más conocido ejemplo el Aceite de Oliva, esta no es sólo perfectamente saludable para el organismo, sino que además es altamente beneficiosa, siempre y cuando no se oxide. En efecto, tomar aceite de oliva virgen crudo es altamente saludable y nutritivo, todo lo contrario que tomarlo caliente o frito. Las grasas monoinsaturadas, al igual que las poliinsaturadas, son muy reactivas con la temperatura y no sólo pierden propiedades, sino que se enrancian y estropean, produciendo en nuestro organismo toda serie de problemas.

Por el contrario, el Aceite de Coco es una grasa saturada que no sufre oxidación ni enranciamiento con la temperatura, y por ello debería ser la única grasa que usásemos para cocinar. Gracias a ello, tenemos la suerte de que la mejor forma de añadir Aceite de Coco a nuestra dieta es utilizándolo para cocinar. De este modo, no tendremos que modificar nuestras recetas ni nuestras costumbres. Basta con sustituir cualquier grasa que estuviésemos usando para cocinar por Aceite de Coco virgen.

Dependiendo del tipo de comida que estemos preparando, querremos usar una variedad de Aceite de Coco u otra. En el caso concreto de la marca Coconoil, que ofrece tres variedades, nosotros consideramos que Coconoil Africa es el más adecuado para aquellos platos en los que no queramos modificar el sabor original de la receta y, más en concreto, en fritos, rebozados y cualquier aplicación que use aceite muy caliente. Coconoil África no aporta prácticamente sabor ni olor a nuestros platos.

Hay personas que utilizan el Aceite de Coco para endulzar sus recetas en sustitución del azúcar. Esta aplicación es especialmente interesante para los diabéticos dado que no solo eliminan el azucar de la dieta sino que ayudan a su organismo a entrar en cetosis cambiando carbohidratos por grasas, algo que se ha demostrado especialmente interesante en los diabéticos. Para esta aplicación, la variedad más adecuada es Coconoil Organic, pues se trata de un Aceite de Coco Virgen certificado ecológico por la Unión Europea y los Estados Unidos. Coconoil Organic tiene mucho aroma y un dulzor natural que unido a su extraordinario sabor a coco lo hacen indispensable en la repostería y recetas dulces en general.

Por último tenemos la variedad Coconoil Original, que está a medio camino entre Coconoil Africa y Coconoil Organic en cuanto a sabor, dulzor y aroma. Es adecuado para platos en los que se quiera dar un toque tropical sin llegar a modificar tremendamente su sabor ni aroma.

La dieta específica para para perder peso que se anuncia en estos días en muchas webs y revistas no tiene demasiado sentido para nosotros. Se trata, básicamente, de una dieta hipocalórica que incluye Aceite de Coco. Como cualquier otra dieta hipocalórica, dará resultados desiguales en función de las necesidades energéticas de cada persona y, en todos los casos, volveremos a coger cualquier peso (o incluso más) que perdamos utilizando este tipo de dietas.

Tenemos que insistir en que es erróneo creer en el concepto de dieta universal que vale para todo el mundo. Cada persona tiene un metabolismo basal concreto y unas necesidades energéticas que van estrechamente ligadas a su actividad física, así que para cada persona necesitamos elaborar una dieta específica.

Lo que si podemos garantizar en todos los casos es que la sustitución  de los carbohidratos refinados (harinas, cereales, pastas, arroces, patatas, etc.) por grasas saludables como el Aceite de Coco Virgen tiene un efecto directo en el peso dado que con este simple método reducimos la cantidad de azúcar en sangre, la secreción de insulina, la conversión de azúcares en lípidos y, por encima de todo ello, aceleramos el metabolismo usando una grasa que nuestro cuerpo metaboliza en energía de manera sencilla y directa. Este es el principio fundamental que debe regir en la elaboración de una dieta para perder peso basada en el Aceite de Coco Virgen, la sustitución de las grasas nocivas y de los carbohidratos refinados por el Aceite de Coco Virgen.

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Destruyendo el mito del Aceite de Coco

Repasemos la dieta basada en el Aceite de Coco

Pulpa blanca del Coco

Pulpa blanca del Coco

Los impulsores de la dieta del Aceite de Coco sugieren que esta grasa es el alimento perfecto para aquellos que quieren perder peso. Sugieren sin rubor que el Aceite de Coco, compuesto esencialmente por ácidos grasos de cadena media saturados, en realidad promueve la quema de grasa en el cuerpo. En el artículo de hoy, vamos a determinar si esta afirmación es cierta o una simple falacia.

La dieta del Aceite de Coco trae de vuelta una grasa demonizada

Hace muchos años, unos científicos pusieron unas ratas en una estricta dieta de Aceite de Coco. Muy pronto, descubrieron que las ratas desarrollaban colesterol alto y finalmente contraían enfermedades coronarias. Los medios de comunicación, inmediatamente se hicieron eco de la historia y empezaron a difundir que las grasas saturadas, como las que se encuentran en el Aceite de Coco, eran la causa de la epidemia de enfermedades coronarias que nos asolaba. Sin embargo, el estudio no se realizó con Aceite de Coco…

¿Qué les ocurre a las ratas que tenían deficit de ácidos grasoso esenciales?

La intención del estudio era observa que les ocurría a las ratas que tenían un déficit de ácidos grasos esenciales, como los omega-3 y omega-6. Para comprobar lo que ocurría, los investigadores tuvieron que desarrollar una grasa que estuviese absolutamente libre de ácidos grasos poli-insaturados y se pudiese añadir a la dieta de las ratas. Aquí es donde el Aceite de Coco entró en escena.

Parece Aceite de Coco y huele y sabe como el Aceite de Coco, pero…

De todas las grasas que los investigadores evaluaron para su estudio, la dieta del Aceite de Coco era el plan nutricional que más se aproximaba a lo que necesitaban. Sin embargo, el Aceite de Coco natural tiene pequeñas cantidades de grasas poli-insaturadas así que los investigadores tuvieron que eliminarlas para asegurarse que las ratas no recibían nada de grasa poli-insaturada.

Para conseguirlo, los investigadores desarrollaron Aceite de Coco Hidrogenado, un Aceite de Coco al que se le incluye hidrógeno para quitar los ácidos grasos poli-insaturados. Pero había un problema…

La hidrogenación produce grasas trans!

Durante su experimento, los investigadores de manera inconsciente, estaban preparando el escenario perfecto para que se desarrollaran enfermedades coronarias. Estaban produciendo una deficiencia de ácidos grasos esenciales en las ratas (algo malo para ellas) al mismo tiempo que estaban llenando sus cuerpos con grasas trans (algo extremadamente malo para ellas). Esta dieta basada en Aceite de Coco Hidrogenado era el camino más rápido para contraer enfermedades coronarias.

Buena investigación… mal descubrimiento

Los investigadores concluyeron que la falta de ácidos grasos esenciales produce colesterol alto y enfermedades del corazón. Los medios de comunicación concluyeron que seguir una dieta basada en Aceite de Coco, compuesto de grasas saturadas, produce colesterol alto y enfermedades cardiacas. A raiz de esta interpretación errónea del estudio se comenzó a propagar la creencia de que la grasa saturada causa enfermedades coronarias.

Los investigadores observaron correctamente que alimentar a las ratas con una dieta basada en Aceite de Coco se traducía en enfermedades coronarias, pero erróneamente dedujeron que el culpable era el Aceite de Coco. En esencia, era la hidrogenación del Aceite de Coco y la deficiencia de ácidos grasos esenciales lo que conllevaba catastróficas consecuencias.

La dieta del Aceite de Coco es segura!

Numerosos estudios en los últimos años han probado que el Aceite de Coco es una de las grasas más estables y seguras que podemos utilizar para cocinar. De hecho, es la única grasa que deberíamos utilizar para cocinar con temperatura pues no se oxida ni se degrada al calentarse, al contrario de lo que ocurre, por ejemplo, con el aceite de oliva, incluso el extra virgen. La mayoría de los estudios sugieren que el Aceite de Coco es neutral o incluso beneficioso para la salud del corazón.

¿Porqué es efectiva la dieta del Aceite de Coco para la pérdida de Peso?

La dieta del Aceite de Coco contiene grandes cantidades de triglicéridos de cadena media, una grasa saturada con propiedades únicas:

  1. Los triglicéridos de cadena media se transportan directamente al hígado después de su consumo mientras que otras grasas entran en el torrente sanguíneo más tarde en el proceso digestivo y circulan por todo el cuerpo antes de llegar al hígado. Esto da una oportunidad única a las grasas de cadena larga para que se almacenen en nuestro organismo como grasa.
  2. Los triglicéridos de cadena media se queman como energía de manera inmediata y no se almacenan como grasa corporal.
  3. Cuando estos triglicéridos de cadena media se queman como energía, actúan como leña para avivar las llamas del metabolismo. El resultado colateral es la quema de los ácidos grasos de cadena larga, justamente los que el cuerpo almacena como grasa corporal.

Aplicando la dieta del Aceite de Coco

Muchos fabricantes de Aceite de Coco sugieren que se suplemente la dieta habitual con varias cucharadas de Aceite de Coco. Sin embargo, esto no es lo que realmente deberíamos entender por Dieta del Aceite de Coco.

La mayoría de estudios realizados sobre dietas basadas en Aceite de Coco partían de la base de reemplazar ciertas calorías de la dieta cotidiana con Aceite de Coco en lugar de añadir este a la dieta cotidiana. Aunque el Aceite de Coco parece tener propiedades que hacen que el organismo queme grasa, lo mejor es utilizarlo como alternativa al resto de aceites para cocinar o como sustitutivo de cualquier otra grasa en la dieta. De otro modo, estaríamos añadiendo un aporte adicional de grasa (con sus consecuentes calorías) a la dieta.

El Aceite de Coco tiene un sabor magnífico y puede usarse en casi todas las recetas. Se encuentra en estado sólido por debajo de los 21 grados de temperatura y se derrite por encima de los 24-25 grados. Nosotros recomendamos abiertamente la marca Coconoil porque además de ser de primerísima calidad, se encuentra disponible en un gran número de formatos, todos ellos con una relación calidad-precio excelente.

Para concluir

Los estudios sugieren que es sano incorporar Aceite de Coco a la dieta reemplazando otras grasas. La dieta del Aceite de Coco se puede añadir a su estilo de vida para promover la quema de grasas siempre y cuando se utilice como parte de un plan o estrategia de mayor alcance.